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Toma de muestras

Toma de muestras para análisis histopatología

Consideraciones generales

Para llevar a cabo correctamente la toma de muestras para el estudio histopatológico, hay que tener en cuenta una sería de consideraciones:

  • Debe evitarse recoger muestras procedentes de cadáveres que lleven más de 12 horas muertos. El tiempo deberá ser menor en caso de que la temperatura en la que se encuentre el cadáver sea elevada (verano) o en enfermedades clostridiales.
  • Las muestras tanto para histopatología como para inmunohistoquímica (IHQ) se deben fijar en formol tamponado al 10% y conservarse a temperatura ambiente.
  • No se deben enviar muestras congeladas ya que la congelación forma cristales en los tejidos y altera la morfología original.
  • Deben cogerse muestras de todos los órganos, independientemente de si se observan o no alteraciones macroscópicas, ya que las modificaciones histológicas no siempre se ven macroscópicamente.

Recogida de tejidos

  • El material que se use debe estar limpio y afilado (bisturís y cuchillos) para realizar cortes netos. No se deben usar tijeras ni pinzas de ratón para evitar dañar el tejido.
  • El grosor de las muestras debe ser como máximo de 0,5 a 1 cm para permitir que el formol penetre correctamente y así evitar la autolisis.
  • Las muestras se deben tomar de los bordes de las lesiones, siempre incluyendo una región afectada y otra no afectada.
  • El cerebro y el globo ocular se deben fijar intactos.
  • Todos los órganos tubulares deben ser cortados longitudinalmente y limpiados con agua antes de fijarlos en formol (sin dañar estructuras como la mucosa).
  • En los órganos parenquimatosos se puede coger una muestra independientemente de la zona y orientación del corte.

Fijación de la muestra

  • Las muestras deben colocarse lo antes posible en el fijador de elección, colocando primero el líquido y posteriormente los órganos o tejidos, para evitar que se adhieran a las paredes del envase.
  • El recipiente específico para formol debe tener boca ancha para permitir introducir y sacar los órganos. Además, siempre se debe respetar la proporción volumen de formol: tejido (1:10), pudiendo ir todas las muestras del animal objeto de estudio en el mismo recipiente.
  • Los tejidos que flotan (pulmón, lipomas) deben envolverse en papel de mecha para asegurarnos de que quede empapados por el líquido fijador.
  • El recipiente debe estar correctamente trazado, indicando la referencia del animal y con los pertinentes pictogramas e información sobre riesgo químico.

Toma de muestras para análisis toxicológico

Consideraciones generales

Antes de realizar la toma de muestras para análisis toxicológico es importante tener en cuenta una serie de consideraciones generales, entre las que se incluyen:

  • Conservación y transporte en congelación inmediatamente (-20ºC) de todas las muestras tras ser tomadas, a excepción de la sangre que debe refrigerarse (4ºC) para poder realizar pruebas de coagulación y el hemograma.
  • Evitar la contaminación química externa procedente de pelos, tierra y polvo del entorno.
  • Usar un recipiente para cada órgano (duquesas de tapa roja o bolsas zip) correctamente trazado (referencia del individuo y órgano) y sellarlo herméticamente. El conjunto de muestras de un caso debe ir en una bolsa con precinto numerado tipo brida.
  • Es recomendable incluir muestras fijadas para histopatología con el fin de confirmar el diagnóstico en caso de duda.

Tipo de muestras

Dado que la variedad de compuestos tóxicos es muy amplia, siempre que sea posible se deben recoger muestras de: hígado, riñones, encéfalo, sangre entera, suero, orina y contenido gástrico o ruminal de los animales muertos. Igualmente, siempre se remitirán muestras de cebos y sustancias o alimentos sospechosos.

De forma general, y en caso de no sospechar de un tóxico en concreto, es recomendable coger las siguientes muestras para identificar el posible agente tóxico:

  • Contenido de esófago y estómago: debido a la acción rápida de la mayor parte de agentes tóxicos estos se pueden encontrar en altas concentraciones en el esófago y estómago, y no en el hígado. Siempre que se encuentre en el cadáver un material susceptible de ser el tóxico deberá ser recogido en un recipiente para que no se mezcle con el alimento.
  • Hígado: debido a que es el órgano que se encarga de eliminar los tóxicos que se absorben por vía digestiva es importante realizar su muestreo, sobre todo si no se encuentran hallazgos significativos en el digestivo. De entre los compuestos que se acumulan en el hígado destacan los rodenticidas anticoagulantes y los metales pesados como el plomo (que también se acumula en el riñón).
  • Encéfalo (no es necesario extraerlo intacto): los venenos utilizados son, en la mayoría de los casos, plaguicidas anticolinesterásicos. En el caso de que este tóxico esté presente en el cerebro, la actividad de la acetilcolinesterasa cerebral estará inhibida. En otros casos, se puede observar la bioacumulación de compuestos organoclorados o mercurio alcanzando concentraciones letales.
  • Cebos y vómitos: los tóxicos se hallarán en concentraciones más elevadas que en el cadáver, por lo tanto, su detección será más probable.
  • Sangre: es útil para determinar la intoxicación por plomo (usando tubos con heparina de litio); la intoxicación por anticoagulantes antagonistas de la vitamina K (usando tubos con citrato sódico); la intoxicación por nitratos (sangre de color marrón) determinando el porcentaje de metahemoglobina en sangre si ésta se analiza en pocas horas o se conserva en nitrógeno líquido. Por otra parte, se puede realizar un hemograma de rutina.
  • Plasma: puede ser útil para determinar la actividad de las colinesterasas plasmáticas por el mismo motivo dado para el muestreo de encéfalo y también se puede utilizar para hacer un perfil bioquímico de rutina.
  • Riñón: en caso de intoxicación por herbicidas dipiridilos (paraquat) observando lesiones pulmonares importantes (congestión, edema y áreas de reepitelización amplias), así como para detectar el acúmulo de cadmio.
  • Grasa: es un tejido donde se produce un acúmulo de compuestos lipófilos persistentes como los organoclorados, bifenilos policlorados y polibromados.
  • Hueso: el plomo se acumula en hueso a lo largo de la vida del animal.
  • Pelo, plumas y uñas: algunos elementos como mercurio y arsénico pueden acumularse en estos anexos, indicando una exposición crónica o incluso exposiciones agudas letales.
  • Tierra bajo el cadáver: en el caso de haberse recogido, siendo de especial interés en casos de cadáveres completamente descompuestos.

  Contenido intestinal Hígado Encéfalo Cebo, vómito Corazón Músculo esquelético Riñón Grasa Hueso Pelo, plumas, uñas
Agentes estrogénicos   C                
Alcaloides   C                
Alfacloralosa   C                
ANTU C C                
Arsénico   C         C      
Arsénico   C         C      
Cadmio   C         C      
Cadmio   C         C      
Carbamatos (insecticidas)     C              
Cianuro   C                
Cianuro                    
Cobre   C         C      
Dicumarol   C                
Estricnina   C         C      
Etilenglicol             C      
Fármacos   C         C      
Fluoroacetato   C         C*      
Fluoruros                 C  
Gosipol         F          
Herbicidas dipiridilos   C         C      
Mercurio   C C       C     C
Metaldehido   C                
Micotoxinas   C         C      
Monensina, salinomicina         C C        
Nitratos   F         F      
Organoclorados   C C C       C    
Organofosforados y carbamatos   C C C            
Otros metales y metaloides   C                
Otros plaguicidas   C                
Plomo   C         C     C
Rodenticidas anticoagulantes   C                

Tabla: Orientación respecto a qué órganos nos interesa analizar en función de las lesiones observadas y la sospecha de productos implicados (C – congelado, F – formol)

Toma de muestras para análisis microbiológico

Consideraciones generales

  • Cada muestra se debe conservar individualmente en recipientes o bolsas zip estériles para evitar la contaminación.
  • Las condiciones dependerán del tipo de patógeno de que se sospeche, por lo tanto, es importante consultar con el laboratorio en qué condiciones se deben mandar las muestras (medio, temperatura, etc.).
  • Deben enviarse antes de las primeras 24 horas tras su toma.
  • Las muestras de sangre, orina, saliva, leche, líquido cefalorraquídeo o de tejidos se deben tomar de la forma más aséptica posible para su cultivo, análisis virológico o test de PCR.
  • Para las muestras de órganos parenquimatosos (pulmones, hígado, corazón, riñones o bazo), se recomienda enviar una porción grande de órgano, ya que permite al laboratorio coger muestras asépticas. En el caso del encéfalo, se debe mandar entero.
  • Los órganos longitudinales (aparato digestivo) se deben enviar al laboratorio porciones sin abrir y con los extremos anudados.
  • En casos de presentar zonas de necrosis o exudados, se pueden tomar muestras de las lesiones con hisopos.